Para estas alturas ya estábamos familiarizados con la gente local, encantados con todos los Tais, teníamos plena confianza en ellos, tan amables, amigables y educados con su toque Asiático que les caracteriza como Tailandeses. Desgraciadamente Puket rompió esa buena estadística y empezó nuestra pesadilla.
De Chiang Mai volamos a Puket, donde ni siquiera íbamos a parar, solo la usaríamos de lanzadera para llegar a la mas bonita de las islas de Tailandia según nos habían contado, Phi Phi. El ultimo ferry a ko Phi Phi ya había partido hacia rato con lo que tendríamos que hacer noche en Puket. Decidimos alojarnos en la zona del centro urbano, mas económica y sin grandes complejos hoteleros.
Ya empezaba la tontería turística: o pagas o pagas, abríamos preferido esperar al autobús pero tardaría mucho y ya era bastante tarde, asique pagamos para ir en mini van (furgoneta compartida), la furgoneta que nuca se llenaba para partir, ya me empezaba a poner nerviosa cuando veía tanto movimiento de diferentes companias de furgonetas y nosotros de miranda, finalmente la encargadilla de nuestra compañía nos dijo que mejor iríamos en taxi pagando la diferencia de la van al taxi, hay me hirvió la sangre… y una mierda!!! Me devuelves el dinero y me voy a la otra compañía, claro eso de devolverme el dinero ella nunca lo haría(consejo: nunca hay que bajar la guardia, nunca se debe de pagar nada por adelantado en Asia) y yo toda cabezona le dije que entonces me llevaría ella en la furgo o en taxi pero que ni hablar iba a pagar mas (ya estábamos pagando bastante por estar en un lugar tan turístico), ya estaba saliendo me de mis casillas cuando creí que me había salido con la mía ya que accedieron a llevarnos en taxi sin pagar mas, hasta que cuando todavía no me había terminado de relajar, a mitad de camino, nos dijo el taxista que le teníamos que pagar mas, rápidamente volvieron a saltar mis alterados nervios: -y una mierda,¿porque entonces antes de subirnos al taxi nos has dicho que bale, en vez de decirnos que no, que paguemos mas…? Yo toda cabezona no quise pagar ni un Bath mas asique el hijo de la grandísima puta, nos paro a mitad de camino y allí nos dejo tirados…me pasaban tantas malversidades por la cabeza, como nunca me había pasado, no podía mas, quería pegarle, rallarle el coche…Estaba dispuesta a cualquier cosa. Realmente lo pase mal cuando me di cuenta el punto en el que estaba y que era incapaz de controlarme.
Pues allí estábamos los 4 tirados como una mierda en medio de no se donde, delante de un hospital, que claro preguntando allí nos dijeron que nos traían un taxi para llevarnos a nuestro destino, claro que fue peor el remedio que la enfermedad, como me venían diciendo todos mis compañeros de viaje, que con la rabia que me carcomía, por un oído me entraba y por el otro me salía. Si no recuerdo mal pagamos tanto como habíamos pagado al taxista por ir hasta allí.
| EL TRASLADO DE HOTEL A HOTEL |
El día resulto bastante largo para todos, el supuesto nuevo taxista no terminaba de encontrar el hotel que le habíamos dicho y cuando por fin lo encontró resulto estar lleno, vaya día, yo ya ni hablaba. Por fin un poco de amabilidad, como la que habíamos presenciado en el resto de Tailandia, la mujer del hotel, era nuestra alma caritativa, nos busco y traslado a otro hotel, donde pasamos noche para a la mañana siguiente ir hacia Ko Phi Phi rezando de que los PhiPhianos no serian igual que la gente de Puket.
KO PHI PHI
| UNO DE LOS ATARDECERES DE PHI PHI |
Después de todo lo acontecido el día anterior no estábamos para muchas sorpresas asique cruzamos los dedos para que a las siete nos vendrían a buscar como habían dicho y también que el billete de barco no fuese ninguna trampa de esas, que justo cuando llegas al puerto te hacen pagar un poco mas. A las 7 30 como estaba previsto nos recogieron para ir al puerto en una van, las caras de Inaki y Manolo no expresaban todo la felicidad que deberían en ese momento puesto que todavía tenían un poco de resaca del largo viaje del día anterior, muchas preguntas y dudas revoloteaban nuestras cabezas y mas las de los anfitriones ante lo que iba a ser el día.
La verdad es que todo fue fácil, no hubo sorpresas esta vez, un viaje de placer en toda regla, como a ellos les gusta pero sin organizar de ante mano. Un barco nos llevo en poco mas de una hora, donde pudimos disfrutar de unas bellas imagines ya que el día estaba precioso, hasta la famosa Kho Phi Phi donde nos esperaban unos merecidos días de descanso.
La llegada y el desembarco fue un poco caótico pues todo el mundo parecía tener prisa por llegar a su hotel, en el puerto la oferta hotelera era de aupa tenias todo lo que querías, muchos eran chicos que ofrecían hoteles a los turistas mediante fotos y demás propaganda. Nosotros nos decantamos como de constumbre por uno de nuestra categoría y para los socios uno a su elección puesto que ya no querían sorpresas, si no disfrutar como dios manda de la isla de sus aguas cristalinas.
La elección dejo contentos a todos y la isla también, con su ambiente vacacional parecía que nos habíamos trasportado a otro planeta, donde el tiempo se detenía, solo la alegría podía ser la nota predomínate.
La verdad que pasamos unos días muy bonitos y completos, hicimos un tour alrededor de la isla y visitamos las colindantes, una maravilla, practicamos el snorkel todo cuanto pudimos, viendo el impresionante coral(era precioso, no podíamos parar de mirarlo)en esas aguas transparentes, peces de todos los colores, playas de ensueño, islas paradisiacas, (como la de la película de Leonardo di caprio LA PLAYA) mokey beach y para rematar un atardecer sobre el barco, brutal!, que mas se puede pedir, ahhhhhhhhhhhhhh , pues aun hubo mas después de todo eso una buena cena y un coctel a la orilla del mar para rematar el dia perfecto.
Los demás días los pasamos, banandonos, paseando y dando vueltas por la islita donde el ruido de los coche no molestaba puesto que no hay uno solo, algo de agradecer, solo las bicicletas hacían sonar su claxon de vez en cuando, al igual que la mezquita que había en la isla que al atardecer y amanecer hacían sonar sus cánticos. En esta zona sur de Tailandia la presencia Musulmana era proporcionalmente superior a la Budista dada la cercanía a Malasia.
Creo que los socios no terminaban de pillar nuestro rollito económico y parecíamos darles un poco de pena ya que no les dio ninguna vergüenza invitarnos todos los días a esa generosa cena que tenían contratada para dos personas. Que gracia, ellos empezaban a cenar y cuando ya no les cabían mas platos encima de la mesa era cuando llegábamos nosotros a ayudarles a acabar con la cena haciéndole al restaurante un humilde gasto de una cerveza o un agua para disimular.
También en el recuerdo de todos esta la catástrofe del Tsunami del 2004 el cual arraso parte de la isla de Kho Phi Phi con olas que llegaron a superar en tierra los 4 metros de altura, todavía se podían ver los trozos de las casas de primera línea hundidos en la orilla. También hablamos con los lugareños para que nos contaran de primera mano como fue ese día 25 de diciembre, en la que la catástrofe les alcanzo. Al parecer les pillo a todos en el la cama puesto que eran las 3 o 4 de la mañana, además habían tenido fiesta el dia anterior por las navidades, asique todo un cumulo de casualidades fueron las causantes de que tanta gente muriera en cuestión de minutos, todo una desgracia de la cual han conseguido recuperarse.
Como todo lo bueno se acaba llego la hora de hacer una vez mas la maleta y partir con rumbo otra vez a Bangkok.

